Females under tension
Paula
Muhr
Museo
Municipal de Bellas Artes
Santa
Cruz de Tenerife
Paula Muhr, fotógrafa serbia aunque establecida en Berlín, conoce bien la capacidad de la fotografía de actuar como testimonio verosímil, como documento histórico y científico destinado a objetivar una investigación, por muy descabellado que actualmente resulte ese estudio. En 1895, Arthur MacDonald publicó el libro Abnomal Woman, donde trazaba los límites de la anormalidad femenina, que él relacionaba con aberración mental, física y emocional y cuya manifestación veía en mujeres expuestas a los efectos obsesivos y al delirio emocional que provocaba el amor.
Muhr considera que tanto éste como otros estudios, han contribuido a crear la imagen contemporánea de la mujer, de su sexualidad, su feminidad y su deseo y la exposición que nos ofrece es casi un acto irónico para con esa imagen. La artista fundamenta su obra partiendo de las mismas estrategias de MacDonald: al igual que él, decidió publicar anuncios de contacto en la prensa. Las contestaciones recibidas se nos muestran como ejemplos (como casos) de mujeres anormales que actúan, casi sin saberlo, a modo de pacientes. Acompañan a los textos de la exposición, dos fotografías científicas de la época que han sido modificadas por la propia artista: representan a dos mujeres en estado de histeria, sobre las que aplica alfileres rojos, negros y blancos que marcan los puntos dónde esa histeria es perceptible, como experiencia dolorosa en el propio cuerpo femenino.
Casi como conclusión a lo ya visto en la primera parte de la sala, una cortina roja da paso a otra sala anexa donde se proyectan fragmentos de una película de 1904 producida por la Edison Company: How a French Nobleman Got a Wife through the New York Herald ‘Personal’ Column. El film cuenta la historia de un hombre que publicó un anuncio en la prensa para buscar esposa y que, a causa de ello, es perseguido por once mujeres. Paula Muhr, al igual que ha hecho con las fotografías, manipula la película eliminando el hombre y el final de la misma; de este modo, la acción de las mujeres no es más que el ejemplo visual de la histeria.
La exposición tiene un doble interés: el tema en sí y los medios utilizados. Es difícil considerarla una exhibición de fotografía ya que, aunque hay dos imágenes fotográficas, éstas no se entenderían por sí solas. El espectador puede darles una interpretación personal y aproximativa, pero lo que las contextualiza y les da razón de ser son los textos y la proyección de vídeo. Es un todo unificado que se interrelaciona y que quedaría desequilibrado si elimináramos alguna de sus partes.
También cabe plantearnos hasta dónde es original Paula Muhr, pues todo el material utilizado en la exposición no es más que una “reutilización” de materiales anteriores y una intervención en ellos: los textos de Arthur MacDonald y las fotografías fueron realizadas en el siglo XIX, y la película a principios del siglo XX. Podríamos decir entonces, que quizá la originalidad de la propuesta radica en el modo de operar sobre esos materiales previos, y en la idea en sí. Aunque parece una presentación objetiva (un simple muestreo de los estudios sobre la histeria femenina en esas fechas), se manifiesta como una crítica directa a esos estudios, casi una ironía.
Lo que en el siglo XIX se consideraba histeria en las mujeres, no era más que placer sexual, lo que hoy conocemos por orgasmo. Si para esta artista, los estudios en los que basa su obra han contribuido a crear la imagen de la feminidad y el deseo contemporáneos, es del todo normal que ironice sobre ellos en Females under tensión puesto que, como es obvio, en la actualidad sería inverosímil pensar que el placer sexual experimentado por la mujer responde a una patología psicológica (histerias, neurosis), y que debamos considerar anormales a las mujeres que lo manifiestan. De ese modo, los alfileres que señalan las zonas de dolor en las piernas de las mujeres fotografiadas, marcarían la traducción de ese placer, y el uso de una cortina roja que da paso a la sala de proyección podría aludir precisamente a esa sexualidad (el rojo como color de la pasión y el frenesí).
No es la primera vez que Paula Muhr retoma estudios de esa transición entre siglos como base para sus proyectos fotográficos. Entre 2010 y 2011, y en paralelo a Females under tensión, ha realizado un trabajo bajo el título de Double Flowers, basado en fotografías de casos del doctor Josef Breuer sobre la histeria. Se podrían considerar ambas iniciativas como un conjunto, dado que ambas reflexionan sobre la idea de la imagen contemporánea de la mujer a partir de las propuestas de MacDonald, Breuer o Freud.
¿Hasta qué punto esa es la imagen femenina actual? ¿Hasta qué punto la anormalidad planteada por esos estudios sigue considerándose implícita o no a la sexualidad de la mujer? Muhr no concreta sus propias conclusiones, así que la exposición necesita de la participación activa del espectador. El fondo y la forma están ahí, y somos nosotros los que podemos y debemos generarles un sentido propio.


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